«Más allá de la victoria», por Ignasi Taló.

¿Os suena «más allá de la victoria»? Es el eslogan de Brafa. Si venís a nuestras instalaciones lo podréis ver, por ejemplo, en la entrada al polideportivo: «Beyond victory». Con este título publicó Mundo Deportivo el artículo de Ignasi Taló, director de Brafa, en el que habla de la importancia de tener en cuenta que, detrás del deportista, está la persona. A continuación os reproducimos el artículo.

Hace unos días, en una entrevista de Jordi Basté en Rac1, Ricky Rubio hablaba de la gente que le ha ayudado en su vida y hacía referencia a aquellos que le han tratado como Ricard Rubio, es decir, no sólo como jugador de baloncesto, sino como persona. “No quiero ser sólo el jugador de baloncesto”, decía y lo remataba con esta frase: “El deporte es una parte importante de mi vida, pero no la más importante”.

Vivimos en una sociedad que sobrevalora el éxito, en la que muchos padres se obsesionan con que su hijo triunfe en el deporte. Padres que piensan que su hijo -y de rebote ellos- serán felices si tienen éxito en el deporte. Padres, en definitiva, que se olvidan de la persona y sólo piensan en el deportista.

Puede dar luz la reflexión de uno de los entrenadores más prestigiosos de la NBA Gregg Poppovich, ganador de 5 anillos, quien afirmaba: “Victoria y derrota son irrelevantes. Lo que marca la diferencia es cómo nosotros vivimos cada día (…) cómo nos tratamos, como nos relacionamos”.

Esta idea la remataba Ettore Messina, también entrenador de baloncesto, ganador de cuatro Copas de Europa, a quien le preguntaban qué es el éxito. Su respuesta rompe todos los moldes actuales: “El éxito es conseguir que la gente te escuche, te preste atención, te respete”. Y lo completaba con esta frase: “Y una parte del éxito es que las personas con las que has jugado –especialmente los que has entrenado- te recuerden como persona”.

Lo resumía en una frase redonda Andrés Iniesta. Poco antes de irse a Japón, un periodista le preguntó por su retirada. “El deportista pasa y se queda la persona”, comentó.

Volvemos a decirlo: la persona no es sólo el deportista, es mucho más. Estos padres que sólo ven el éxito como la fuente de la felicidad, que quieren ‘fabricar’ un campeón, olvidándose de los valores, sin respetar la libertad de su hijo, que lo monitorizan y no dejan que se pueda equivocarse. Se equivocan de raíz, hacen raquítico el deporte, porque el deporte es mucho más que ganar. El deporte va más allá de la victoria. Y lo que es más importante, empequeñecen a su hijo, porque la persona es mucho más que el deportista.

Concluyo con una frase de otra leyenda del baloncesto, John Wooden, miembro del Basketball Hall of Fame como jugador y como entrenador, quien afirmaba: “El arma más poderosa de un entrenador es amar a sus jugadores”. Una idea que ya había dicho cinco siglos antes Erasmo de Rotterdam: “La base de la correcta relación que un profesor debe tener con su discípulo es el amor que el profesor tiene por el discípulo”. Volvemos a lo mismo, la persona por encima del deportista. ¿Y no es esto lo que realmente debería preocupar a los padres?

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