Un año más, la fiesta familiar y solidaria organizada junto a Cáritas se ha saldado con un rotundo éxito, con la participación de unas 800 personas. BRAFA se ha llenado de familias dispuestas a disfrutar —y a hacer disfrutar— de una mañana de juegos repartidos por nuestras instalaciones y compartir tiempo con personas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad extrema.
Partidos de padres contra hijos, bádminton, fútbol, baloncesto y talleres diversos han marcado el ritmo de la mañana. La estrecha colaboración entre Cáritas y BRAFA, consolidada a lo largo de los años, hace posible este encuentro anual, cuyo objetivo es ofrecer a las familias atendidas por la entidad social un respiro en su día a día y la oportunidad de vivir una jornada diferente.
A la cita no faltaron las familias de BRAFA, entrenadores y deportistas, que se volcaron en la organización de las actividades o, simplemente, quisieron sumarse al ambiente festivo.
Entre las novedades de esta edición destacó la incorporación del bádminton, instalado en el pabellón junto a las canastas de baloncesto. Aunque la entrada tiene un componente solidario a favor de Cáritas, el verdadero valor del encuentro reside en la acogida y el acompañamiento que se ofrece a tantas familias que atraviesan momentos difíciles.
La jornada comenzó con la celebración de la Santa Misa, presidida por el obispo auxiliar de Barcelona, Xavier Vilanova, acompañado por el capellán de BRAFA, mossèn Joan Juventeny.
A primera hora participaron las familias del programa dirigido a niños con trastornos del espectro autista, que pudieron disfrutar de las actividades en un entorno más tranquilo antes de la apertura general. Después, al ritmo de la música, el recinto fue sumando la presencia de cientos de asistentes, en una mañana marcada por la convivencia y el carácter solidario.


